La trampa a evitar en el liderazgo Por Iberia González
29 de Julio de 2009
Desarrollar la seguridad en ti, es fundamental para ejercer el liderazgo, sin embargo, existe una trampa que cierra muchas posibilidades. Es frecuente, en personas que buscan influir en otras, utilizar la comparación como estrategia. Ya sea comparándose ellos mismos con otros, es decir, poniéndose de ejemplo, o comparando a una persona con otra, en donde una es el ejemplo que, supuestamente, debe seguir la otra.
Es común ver, escuchar o sentir en carne propia que maestros, padres, madres o jefes aun utilizan esta estrategia, aunque les lleve frecuentemente al lado contrario que quieren ir. ¿Por qué seguimos utilizando una estrategia tan limitante?: La trampa radica en la comparación. Como dije al principio, la seguridad en ti es fundamental cuando se trata de mostrarte como líder, pero si la seguridad en ti, en tus talentos, en tus recursos y en tus aciertos la comparas con los talentos, recursos y aciertos de otras personas, en lugar de estar siendo seguro, estas siendo arrogante. Tu arrogancia cierra posibilidades para las personas en las que quieres influir pero, sobretodo, te cierra posibilidades a ti como líder.
No existe una persona idéntica a otra, somos únicos e irrepetibles. Al ser únicos es imposible la comparación entre un ser humano y otro, simplemente es imposible. Es como intentar comparar a un naranjo con un encino, cada árbol es perfecto siendo lo que es. Todos tenemos talentos especiales, yo defino el talento como la manifestación de lo que somos: nuestro “hacer” alineado a nuestro “ser”.
Nuestra manera de mirar y de actuar son únicas, por lo tanto, nuestros talentos también lo son. Creo firmemente que todos los seres humanos estamos llamados a ser líderes…. pero, si todos somos líderes, ¿quién sigue a quién?, se preguntara alguien. Comprender que hay espacio para poder desarrollar el liderazgo de todos nos permite, además de, evitar caer en la trampa de la arrogancia, pasar de la visión de escasez a la perspectiva de la abundancia.
Desarrollar nuestros talentos es compartir con los demás lo que somos, y compartir lo que somos es el camino abierto que nos lleva a la plenitud. Yo aprendo de ti y tu aprendes de mi, tu hacer enriquece al mío, cuanto mas damos mas tenemos.
La comparación de unos con otros cierra posibilidades, pero existe otra comparación que puedes hacer: la comparación contigo mismo. Esta comparación es muy útil, te permite desarrollar la humildad y la creatividad: al reconocer que “no sabias”, pero que fuiste capaz de aprender. La comprension, el valor y la perseverancia: al reconocer que “te has equivocado”, pero que tus equivocaciones fueron una parte importante de tu camino hacia el éxito. Que eres único y perfecto como eres: lo que no te impide seguir creciendo, generando nuevas ramas, hojas y flores. Que tienes un estilo y belleza especial, un ritmo propio, tus propias pausas, tu tiempo.
Al reconocer todo esto en ti, lo reconoces en los demás ejerciendo tu liderazgo desde la empatia, la humildad y el respeto. Estrategias que te abren posibilidades en tu influir en otros: liderazgo que genera líderes.
Lo que tu no des, nadie mas lo va a dar. Lo que tu no hagas, se va a quedar sin hacer, por eso es importante, no solo que compartas tu ser con el mundo a través de tu hacer, es importante que lo hagas de una manera espectacular.
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