Camino Abierto Creatividad
Emmpresa líder en COACHING

 

TopTen Coaching Internacional

Curso de Coaching profesional Ejecutivo

Envidia y adminarción Por Iberia González

18 de Noviembre de 2009

La envidia, ese sentimiento tan ruin, que nos inunda de tristeza, resentimiento, resignacion y nos cierra tantas posibilidades en la vida es una gran herramienta que puede jugar a nuestro favor si la comprendemos y somos capaces de darle la vuelta.

¿Que es exactamente la envidia? Yo la defino, como admiración no admitida. Cuando envidiamos a alguien en realidad lo estamos admirando, quisiéramos tener eso que tiene o ser eso que es la otra persona, mas existe un elemento extra y que es el responsable de la tristeza y el resentimiento que sentimos: nuestra baja autoestima. No nos creemos merecedores o capaces de tener o de ser, aquello que admiramos en el otro, ¿que hacemos?, intentamos negamos nuestra admiración hacia el otro. Admiración que, aunque no la admitamos, sigue ahí.

La estrategia rebuscada e imposible que surge en mi mente como resultado de esta admiración no admitida es desear secretamente que la otra persona deje de tener o de ser, aquello que yo quiero tener o ser. Mentalmente no le doy permiso a la otra persona de tener o de ser aquello que yo quiero. Curiosamente al no darle permiso al otro, tampoco me lo doy a mi. La otra persona no necesita mi permiso para ser o tener lo que ya es y tiene, así que, a la única persona que le estoy cerrando posibilidades es a mi.

Una vez leí una camiseta que llevaba una chica algo pasada de peso que decía “Dios mío, si no puedes hacer que sea delgada, por lo menos haz gordas a mis amigas”.

Estos pensamientos se transforman en palabras, en criticas, en juicios y/o acusaciones que por lo general terminamos compartiendo con otros que están usando nuestra misma estrategia limitante. Cuando la envidia crece y se vuelve un mal crónico ya no es suficiente con pensar y hablar mal de la persona a la que admiramos. Llevamos nuestra estrategia al extremo y buscamos ir directamente a quitarle aquello que la otra persona tiene o a impedirle ser aquello que nosotros queremos ser. Seguir esta estrategia, como dije, nos cierra posibilidades sobretodo a nosotros. Cuanto mas avancemos en ella mas angosto se vuelve el camino para llegar hacia nuestra propia plenitud, bienestar y realización.

Existe otro camino más practico y constructivo. Se trata de reconocer nuestra admiración hacia el otro. Es cierto que requiere que empecemos a ejercitar el músculo de la humildad, mas, en cuanto lo hacemos empezamos a abrir posibilidades en nuestra vida.

La envidia es como una tortilla de patata que esta cocida solo por un lado. Al admitir la admiración que sentimos, le damos la vuelta a la tortilla y permitimos que se cueza del todo, transformándose en un platillo delicioso, listo para comerse. No un alimento medio crudo que sabe y nos cae mal.

Cuando reconozco la admiración que siento por lo que la otra persona tiene o es, me estoy dando permiso de tener o de ser aquello que admiro. Si aquella persona lo ha conseguido... ¡yo también puedo conseguirlo! Cuando dices siento envidia de la buena, en realidad lo que estas haciendo es reconocer que admiras a la otra persona. Deja de ser envidia en el momento que admites tu admiración. Como la muchacha de la camiseta que le pedía a Dios que hiciera a sus amigas gordas.

Tu vida tiene un propósito, que solo tu y tu manera única de hacer las cosas puede desplegar. Las personas a las que admiras son espejos que te están mostrando aquella cualidad o talento que tienes y que aun no reconoces en ti, o que aun no te das permiso de mostrar o desarrollar; o aquel objetivo que para ti es importante alcanzar y que aun no te planteas. Si envidias a tu amigo porque tiene una relación de pareja fantástica no es que quieras a su novia concretamente, es que para ti es importante generar y vivir una relación de pareja también.

Mi experiencia a lo largo de mis 9 años en el mundo del coaching es que la vida es abundante y generosa y te dará lo que le pidas. Cada ser humano queremos cosas diferentes. El éxito no significa lo mismo para ti que para mi

¿Ya sabes lo que quieres? ¿Ya te has puesto en marcha para conseguirlo? Te esta esperando.

Comentarios

El articulo no ha sido comentado aun

Escriba un comentario

* = campo obligatorio

:

:

:


8 + 1 =